Origen de las tradiciones de bodas – parte 1

Hoy en día, personalizar una boda es una cuestión que hace que el matrimonio sea lo más especial y singular posible. Pero existe una serie de elementos que se repiten en todas las bodas que, por tradición, solemos tomar en cuenta. Pero estas tradiciones han sido recogidas a lo largo de la historia y han tomado nuevos significados conforme el tiempo pasaba ¿Por qué tiene que ser blanco? ¿Por qué hay que elegir damas de honor? y ¿Por qué debo comprar un anillo tan caro? son preguntas que, a lo mejor, se resuelvan en este artículo.

1. El Vestido Blanco

La pureza del vestido blanco es un invento relativamente moderno. En los cuadros antiguos, no se ve una consistencia de color, es decir, que realmente no existía ninguna costumbre que indique el uso del blanco. Entre verdes, rojos, azules, plateados y hasta vestidos de color negro, el blanco era una opción rara de traje de novias y uno de sus primeros indicios es el vestido de la princesa Carlota en su boda en 1916. Su vestido champagne se conserva en el museo Victoria & Albert de Londres, bautizado así por quien sería la que establecería la moda del vestido blanco. La reina Victoria, prima de Carlota, decidió usar el blanco puro para significar virginidad e inocencia. Los medios de ese entonces estaban ya usando la imprenta y la fotografía, y eso ayudó a que las futuras novias quieran vestir de blanco en el día de su boda.

2. El Anillo

Los egipcios, los romanos y los cristianos antiguos ya tenían incorporado el anillo en sus ceremonias de matrimonio. De los egipcios, aprendimos que tenía que ser circular como el amor infinito; los romanos, nos indicaron que el anular era el dedo del corazón, y los cristianos lo establecieron como una tradición religiosa. Pero el verdadero culpable del significado tan valioso (y costoso) que tiene el anillo de diamantes, es simplemente uno: el marketing. En los años 40s, la empresa de diamantes De Beers, que tenía el monopolio de piedras preciosas en el mercado, había hecho creer que el precio de los diamantes eran altos por su rareza y escasez, pero necesitaba que las ventas sigan creciendo. Entonces su equipo de marketing lanzó el eslogan: “Un diamante es para siempre” y una campaña dirigida a relacionar el tamaño del diamante con el tamaño del amor y que el anillo de bodas debía costar tres salarios del novio. Desde allí, las alianzas de boda se hicieron una de las costumbres más caras de estar enamorados.

3. El Bouquet

Hay dos versiones que explican la incorporación del bouquet en los rituales de boda. Una de ellas tiene que ver con la superstición y la creencia de ahuyentar a los malos espíritus romanos que llegaban para atormentar a la nueva pareja. Entonces, la novia hacía una mezcla de hierbas y ajos que espantaban las malas vibras pero los escondía en un ramo de flores aromáticas para no espantar a sus invitados.

La segunda tiene un trasfondo sanitario. En la edad media, darse una ducha era una costumbre poco usual por la falta de canales de agua que eran una exclusividad de los nobles. Por ello, en el día más feliz de los novios, era necesario llenar el lugar de las flores más aromáticas que podían conseguir para ocultar la falta de baño ¡Muy romántico!, ¿verdad?

4. Las Damas de Honor

Hoy en día, las damas de honor son las encargadas oficiales de la despedida de soltera, pero en la Roma y China Antigua, las tareas eran más serias. En la China feudal, era usual que la novia tenga que viajar varios kilómetros para casarse con su prometido y, para asegurar que llegue intacta a la ceremonia, días antes y después, sus cortesanas partían vestidas exactamente igual que ella para desorientar a lo malhechores de carretera. La historia romana cuenta que legalmente se pedía que la novia elija a diez muchachas para confundir a los espíritus vengativos y vayan al altar vestidas idénticamente.

Otra vez la costumbre se masifica cuando la reina Victoria incluye a sus doce damas de honor en un blanco inmaculado que, a la impresión de sus invitados y la prensa, resaltaron la fecundidad y la gracia que fue copiado hasta tiempos modernos. Hoy, nadie le va a perdonar a ninguna dama de honor que vaya del mismo color que la novia, pero la tradición de celebrar con las amigas más cercanas ha permanecido para elevar la dosis de felicidad y risas en el matrimonio.

5.  El Coro Nupcial: Tan tan tan-tan

Cuando imaginamos un matrimonio, una orquesta de violinistas empiezan a tocar en nuestra memoria las notas del típico “Tan tan tan-tan, Tan tan tan-tan”. Esa marcha se llama el coro nupcial, una composición de 1850 creada para la ópera alemana Lohengrin del compositor Richard Wagner. La obra es una historia de amor medieval que cuenta con una escena de matrimonio que va acompañada por la famosa pieza musical. Otra vez, la reina Victoria, pero no en su matrimonio, sino en el de su hija, la princesa Victoria Adelaida en su boda con Federico III, utilizó el coro nupcial de Wagner para su entrada a la iglesia (en esa época no se solía musicalizar ninguna parte de la ceremonia. Incluso en la ópera de Wagner, la marcha se utilizaba para la entrada de la novia en la recepción), pero la princesa Victoria lo hizo y cambió las reglas nupciales hasta el día de hoy.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *