Paralelo al mundo de las bodas, como fotógrafo llevo un proyecto personal de retratar a bailarines de ballet, lo vengo llevando ya un par de años y me ha brindado además del espacio profesional de desarrollar un estilo propio, sobretodo la satisfacción de conocer gente increíble y así sucedió con Belén, que la conocí el 2017 en Madrid retratándola como bailarina. En esa oportunidad también hicimos una sesión junto al amor de su vida Fran, quien también es bailarín.

El año pasado en mi fugaz paso por esa bella ciudad nos volvimos a encontrar y repetimos el plato ya que retratar el amor de amigos es un plato que no se puede dejar de servir dos veces.

Estos guapos son de esos amigos que siempre es bueno volver a ver, compartir, conversar y abrazar.

Que sean muy felices chicos.

Trabajos relacionados

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *